Hay historias que explican mejor que cualquier memoria anual el verdadero sentido de nuestro trabajo.
Joselyn Michel Arancibia fue el primer traslado internacional de paciente realizado por Menuts del Món. Era una niña con más del 70% del cuerpo quemado, marcada por un dolor inmenso que exigía mucho más que una respuesta médica: necesitaba una oportunidad de vida.
Hoy, años después, Joselin tiene una familia, un hijo —Lucas— y una vida digna.
Para Menuts del Món, cada proyecto es mucho más que una intervención puntual. Detrás de cada expediente hay una persona. Detrás de cada actuación, una infancia. Detrás de cada esfuerzo compartido, una historia que continúa.
Por eso entendemos la cooperación como un compromiso que va más allá de la asistencia inmediata. Hablamos de derechos universales, pero sobre todo hablamos de niñas y niños que merecen poder vivirlos de verdad.
En ese camino es fundamental el seguimiento que realiza en Bolivia nuestra contraparte, Viki Miller, que continúa acompañando de cerca a las personas que un día formaron parte de nuestros programas.
Hoy queremos también expresar un agradecimiento especial a todas las personas que se implicaron en la recuperación de Joselin durante su estancia en Valencia. A las familias que la acogieron en su casa, a quienes la cuidaron, a quienes la acompañaron en uno de los momentos más difíciles de su vida.
Una parte de la vida que hoy Joselin puede vivir, rodeada de su propia familia, también lleva la huella de todas ellas y ellos.
Porque a veces ayudar no es solo salvar una vida.
Es contribuir, en silencio, a hacer posible todo lo que viene después.

Joselin , en la actualidad con su hijo Lucas y acompañada de nuestra coordinadora en Bolivia, Viki Miller